"Volver la vista atrás es una cosa y marchar atrás, otra",
este pensamiento del poeta ingles Charles Colton no es sino una mera
introducción a lo que voy a desarrollar en breve aquí debajo de este
párrafo.
Me sucedió algo muy extraño hace un rato. En si, el hecho no lleva a ninguna connotación que derive su rareza, si no que fue mi actitud respecto a la situación.
La cuestión es simple y no lleva ninguna investigación supersticiosa: Vi algo que no me gusto. Pero aquí esta el detalle. Reacciones pasadas sobre el mismo tema me llevaban a una ira y una bronca generalizada, en donde la rabia se apoderaba de mi y mis impulsos caían sobres mis peores instantes.
Pero esta vez, la reacción fue distinta y mi cuerpo tomo nota de lo sucedido. No me alegro, pero tampoco me dolió. Fue unos breves instantes de congoja, ira, dolor y luego, mi mente ya tomaba cartas en otros asuntos.
Es raro en mi eso, porque los que me conocen saben lo "profundo y sentimental" que soy en muchos aspectos de mi vida. La respuesta era obvia y yo no la veía: existe el cambio.
Pero no ese cambio auto forzado por nosotros para tratar de superar malas rachas. Los verdaderos cambios llegan solos y cuando menos lo esperas.
Y creo que es fundamental en ese cambio recordar siempre el pasado. No voy a caer en el latiguillo "prohibido olvidar", porque no es un deber sino una obligación. Para evitar ser siempre los mismos necios debemos recordar las veces que sufrimos, reímos, brillamos y lloramos para hacer de eso un denominador común en el que nuestro presente no sea un capitulo repetido y tedioso.
Es raro también como el pasado suele ser un juego peligroso. Muchos quedamos atascados en él, muchos tratamos de vivir a través de él como si fuera real en el presente. Pero no lo es, es indiscutible, tarde o temprano todo cambia, a veces (muchas) por nuestra culpa y otras veces por terceros.
En el momento que repitan una situación que les pareció dolorosa en su momento y ahora pueden ser valientes y atravezarlas con entereza, se darán cuenta que habrán cambiado y avanzado más de un paso sin retroceder.
Como dijo el filósofo español Jorge Santayana: "Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo"...
Me sucedió algo muy extraño hace un rato. En si, el hecho no lleva a ninguna connotación que derive su rareza, si no que fue mi actitud respecto a la situación.
La cuestión es simple y no lleva ninguna investigación supersticiosa: Vi algo que no me gusto. Pero aquí esta el detalle. Reacciones pasadas sobre el mismo tema me llevaban a una ira y una bronca generalizada, en donde la rabia se apoderaba de mi y mis impulsos caían sobres mis peores instantes.
Pero esta vez, la reacción fue distinta y mi cuerpo tomo nota de lo sucedido. No me alegro, pero tampoco me dolió. Fue unos breves instantes de congoja, ira, dolor y luego, mi mente ya tomaba cartas en otros asuntos.
Es raro en mi eso, porque los que me conocen saben lo "profundo y sentimental" que soy en muchos aspectos de mi vida. La respuesta era obvia y yo no la veía: existe el cambio.
Pero no ese cambio auto forzado por nosotros para tratar de superar malas rachas. Los verdaderos cambios llegan solos y cuando menos lo esperas.
Y creo que es fundamental en ese cambio recordar siempre el pasado. No voy a caer en el latiguillo "prohibido olvidar", porque no es un deber sino una obligación. Para evitar ser siempre los mismos necios debemos recordar las veces que sufrimos, reímos, brillamos y lloramos para hacer de eso un denominador común en el que nuestro presente no sea un capitulo repetido y tedioso.
Es raro también como el pasado suele ser un juego peligroso. Muchos quedamos atascados en él, muchos tratamos de vivir a través de él como si fuera real en el presente. Pero no lo es, es indiscutible, tarde o temprano todo cambia, a veces (muchas) por nuestra culpa y otras veces por terceros.
En el momento que repitan una situación que les pareció dolorosa en su momento y ahora pueden ser valientes y atravezarlas con entereza, se darán cuenta que habrán cambiado y avanzado más de un paso sin retroceder.
Como dijo el filósofo español Jorge Santayana: "Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo"...

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