De tanto quedarnos a esperar la majestuosidad de las épicas vivencias que añoramos, solemos dejar pasar los pequeños detalles, esos que vistos individualmente no modifican cualquier sentimiento o solo logra pequeñas brisas en nuestro corazón. Un corazón que no se moverá tan fácilmente ni se persuadirá ante granitos de arena.
Pero en lo que fallamos la gran mayoría, es en subestimar el poder que tiene la acumulación de estas situaciones. Un puño cerrado de cientos de detalles, que tienen el poder y la magnitud de cambiar todo, de dar el volantazo justo para ayudarnos a decidir de la mejor manera.
En la mayoría de los momentos esto es algo sumamente invisible, pasa por delante de nosotros sin darnos cuenta la relevancia que los detalles tienen. Son el verdadero impulso que recibimos para seguir de pie, aguantando; esperando por los grandes momentos...





