miércoles, 26 de agosto de 2015

Detalles

Todos somos entusiastas cuando grandes acciones son realizadas hacia nosotros. Ese misterio oculto de la satisfacción tras dichas situaciones generan una expectativa enorme. Cuándo será el momento de que las grandes cosas nos pasen a nosotros; para transforman nuestra vida en un breve instante, un parpadeo que cambie la película por completo.

De tanto quedarnos a esperar la majestuosidad de las épicas vivencias que añoramos, solemos dejar pasar los pequeños detalles, esos que vistos individualmente no modifican cualquier sentimiento o solo logra pequeñas brisas en nuestro corazón. Un corazón que no se moverá tan fácilmente ni se persuadirá ante granitos de arena.

Pero en lo que fallamos la gran mayoría, es en subestimar el poder que tiene la acumulación de estas situaciones. Un puño cerrado de cientos de detalles, que tienen el poder y la magnitud de cambiar todo, de dar el volantazo justo para ayudarnos a decidir de la mejor manera.


No esta mal anhelar los grandes momentos; que sin duda son los que más recordamos cuando apoyamos la cabeza en la almohada, generando una película muda de recuerdos y deseos, formando un cocktail por momentos difícil de digerir. Pero pensemos por un instante la cantidad de pequeñas interacciones que forman un placebo instantáneo en nuestra alma: un beso, una caricia, un te quiero, un abrazo, un gesto, un mensaje inesperado, una palabra en el momento indicado. Inconscientemente, son el motor diario que nos permite continuar, de no abandonar, de mantener nuestras ilusiones intactas.

En la mayoría de los momentos esto es algo sumamente invisible, pasa por delante de nosotros sin darnos cuenta la relevancia que los detalles tienen. Son el verdadero impulso que recibimos para seguir de pie, aguantando; esperando por los grandes momentos...


domingo, 28 de septiembre de 2014

Mente ocupada, voces apagadas

Creo haber luchado, siento que deje todo. Que pelee con las reglas que me impusieron, que me deje llevar, que me deje vencer. Estar atrapado en un páramo de ideas confusas solo trae confusión. Se cuál es el camino que tengo que tomar pero no lo quiero elegir. Conozco qué es lo correcto pero lo decido ignorar. Puedo cuidarme pero decide exponerme, ser vulnerable. Mi cuerpo exige ir a lo seguro pero decido arriesgarme con ninguna de las de ganar. Ser terco me puede llevar a la auto destrucción. Porque así será si no cambio el rumbo, si mi cabeza puede predominar en esta guerra. Porque así doy todo y no consigo nada. Esperar nunca fue parte de mi y nunca lo será. Me gustaría que una salvación cayera del cielo ya que a veces me siento derrotado.

Así de confusa está mi cabeza, todas ideas juntas que no saben acomodarse; que solo traen una gravedad indeseada. Necesito descomprimir y expulsar todo eso que presiona en mi alma.

Mantener la cabeza ocupada y controlar los sentimientos, para que sean expulsados en el momento correcto. Es solo cuestión de levantar la cabeza y mirar hacia adelante, cómo siempre he pensado. Cuesta, porque nada es sencillo, pero abandonar no se asocia con mi perseverancia...


viernes, 5 de septiembre de 2014

Los adelantados se detienen a esperar al resto

"Decidiste dejar el mundo de los mortales para convertirte en luz, para ser inspiración de muchos. Siempre tuve esa pequeña ilusión de que ibas a despertar, pero ese día nunca llegó. Vengo a despedirme, a agradecerte por abrir mi mente, por conocer un universo distinto a través de tu música. Y eso es lo que me queda, el arte que con tu talento supiste crear. Ahora sos eterno, y hasta el final de mis días quedarás en mi memoria; recordándote cada vez que tu voz entre por mis oídos. Eternamente agradecido. Hasta siempre Cerati."

Con una letra horrible, impregnada en un papel maltrecho por la lluvia, escribí estás palabras y las deje hoy en la Legislatura. Es mi manera de despedirme, de agradecer a una persona que me acompaño con su música durante muchos años y que lo seguirá haciendo por muchos más. Es una manera de mitigar el dolor, de minimamente devolver todo lo que recibí de él.

Cuando nos apasiona tanto un artista, duele mucho su partida. Creo que todos tenemos influencias y referentes, que se vuelven parte de uno; que nos acompañan y nos hacen la vida más llevadera. La muerte es dura de aceptar, pero la vida no espera por ella. Solo queda juntar fuerzas, subir el volumen de la música y seguir adelante...

miércoles, 28 de mayo de 2014

La luz apagada me ayuda a pensar, a descomprimir. Tengo tantas cosas en la cabeza que el flujo se ve constipado de la presión que ejercen mis pensamientos. La música ayuda, como siempre, ese motor auditivo que me mantiene como una montaña rusa, nivelando por todas las variables y emociones existentes.
  Llega un momento en que no se lo que estoy pensando. Mi cuerpo ya no quiere pensar más, no quiere hacerse más preguntas sobre repreguntas. No quiero preguntas y tampoco quiero respuestas. Necesito sentir, en todas las variables de la vida. Me siento feliz y a la vez vacío. Siento piedras en el camino, cosas que no me cierran.
  La desconfianza es una sombra siempre presente, el miedo a sufrir, el miedo a perder. Yo ya no quiero perder. Me siento con la chapa de ganador pero sin premio.
  Son pocos los momentos donde me siento vivo, completo. Donde la rutina no existe y los placeres son contados. 
  Me siento en el balcón a seguir escribiendo. Percibo al frió calar por mis huesos y me reanima. No es agobiante como la sofocación del calor. Tiene la crueldad necesaria para mantenernos alerta de lo que nos atormenta.
  Cuando cierro los ojos percibo lo que quiero, en fugases imágenes que parecen aclararse mientras más me concentro. Sin embargo, no puedo vivir en la ceguera de mis caprichos y deseos, debo ser fuerte para lo que pueda suceder, para bien o para mal.
  Mis inseguridades desaparecen, cuando me refugio en un abrazo.
 No puedo preocuparme por un futuro que desconozco y un pasado que se aleja de mi a cada paso que doy. Siento que puedo volar cuando dejo que los malos pensamientos se alejen de mi...

"Y aunque no siempre he entendido mis culpas y mis fracasos, en cambio se que en tus brazos el mundo tiene sentido..."

domingo, 11 de mayo de 2014

Planeamos y planeamos, queriendo tener todo seguro pero amamos el sabor del azar, la excitación de lo impredecible. Nada sale a la perfección porque lo perfecto no existe, es solo una palabra inventada por humanos para simular parecerse a un dios. Y los dioses, en muchos casos, crean la imagen de divina perfección, la cual nosotros adulamos adorar.
  Lo inaccesible nos atrae, el poder manejar lo que nos maneja es una deseo enorme, es por eso que siempre queremos lo que no tenemos. Lo conquistado nos aburre, queremos conquistar con nuestra bandera otros horizontes. Ese siempre ha sido el capricho de los hombres por excelencia, en cada una de las comparaciones que queramos hacer. Desde grandes conquistadores de todas las eras hasta los reclamos de un infante por poseer lo desconocido.
  Avertunarnos ha estado en los genes desde siempre, pero también suceden ocasiones en donde requerimos el afecto de lo conocido, de lo que sabemos que nos hace bien. Retornar a lo incondicional, donde descansamos de los peligros y nos sentimos comodos, reconfortados. 



Salgamos a conquistar el mundo, pero nunca nos olvidemos de lo que nos hace realmente bien

domingo, 4 de mayo de 2014

Truncado

Estancarse y no poder seguir adelante, ni poder volver atrás. A veces nos introducimos en esa especie de bache que debilita la mente y disminuye el espíritu.
   Los objetivos y metas se ven distantes y tanto pensar en ello nos sofoca la cabeza. Comprender que nuestra visión difiere de la real, de la verdad supuesta nos trunca. A su vez, es complicado levantar la cabeza y mirar otros horizontes, cuando en todo momento el deseo de dicho cambio es nulo.
  Pero los verdaderos cambios son aquellos que no se fuerzan, ese dichoso "clic" que la cabeza se da el lujo de hacer cuando quiere transformar su capricho en realidad.
  La frustración es un pensamiento nefasto, pero es tan real como el éxito mismo de nuestros deseos. Siempre será así, siempre habrá un Cielo y un Infierno. Y solo si recorremos ambos senderos podremos tener una mayor certeza de las cosas.
 Quizás ahora me siento más estancado que nunca, pero no me hago las mismas preguntas de siempre, no trato de buscar explicaciones del detalle más ínfimo. Comprendí que todas las respuestas no están en el Cielo, que la luz no es la única guía, que quizás solo me de un escape menos agónico, pero aún así; yo no deseo escapar sino sobrevivir.



Dejo de buscar solo para ser encontrado, dejo de anhelar solo para vivir, dejo de dudar pero no quiero elegir, dejo de sentir solo para sobrevivir.

No busco estar más estancado. Solo debo levantar el ancla y estar a la deriva por un tiempo

sábado, 19 de abril de 2014

Universos

No se puede generalizar a las personas, por más que los caprichos nos lo demanden. Una vez lo intente y me perdí en un laberinto de adjetivos.
  Cada ser que conocemos es un mundo distinto, algunos más simples que otros y otros demasiados complejos.
 La cabeza demanda tener el control de todo y a medida que se apodera del cuerpo, las dudas y las preguntas brotan por los poros. 
  Queremos saber todo, tener las respuestas a los mas detallados interrogantes; esa curiosidad por querer develar el absoluto mismo. Pero creo que ahí es donde fallamos, donde cometemos el error.
  Sencillamente porque es imposible saberlo todo. Nunca todas las dudas serán aclaradas. La obsesión lleva a hacernos creer que es indispensable el total y completo conocimiento de lo que nos rodea.
  Y quizás eso cambia cuando la vida nos presenta a alguien en el cual su universo es demasiado complejo y complicado para nuestra mente, cuando no se necesitan preguntas sino sensaciones.



 Nuestra cabeza no nos puede dominar, nuestra mente no nos puede colapsar, nuestra alma siempre tiene que luchar.

Cuando entendamos que no necesitamos entender muchas cosas, nuestra mente nos va a dejar en paz, con ese alivio que tanto anhelamos.