sábado, 19 de abril de 2014

Universos

No se puede generalizar a las personas, por más que los caprichos nos lo demanden. Una vez lo intente y me perdí en un laberinto de adjetivos.
  Cada ser que conocemos es un mundo distinto, algunos más simples que otros y otros demasiados complejos.
 La cabeza demanda tener el control de todo y a medida que se apodera del cuerpo, las dudas y las preguntas brotan por los poros. 
  Queremos saber todo, tener las respuestas a los mas detallados interrogantes; esa curiosidad por querer develar el absoluto mismo. Pero creo que ahí es donde fallamos, donde cometemos el error.
  Sencillamente porque es imposible saberlo todo. Nunca todas las dudas serán aclaradas. La obsesión lleva a hacernos creer que es indispensable el total y completo conocimiento de lo que nos rodea.
  Y quizás eso cambia cuando la vida nos presenta a alguien en el cual su universo es demasiado complejo y complicado para nuestra mente, cuando no se necesitan preguntas sino sensaciones.



 Nuestra cabeza no nos puede dominar, nuestra mente no nos puede colapsar, nuestra alma siempre tiene que luchar.

Cuando entendamos que no necesitamos entender muchas cosas, nuestra mente nos va a dejar en paz, con ese alivio que tanto anhelamos.

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