"No mires hacia abajo." Y abajo, está ese precipicio, esa caída infinita.
¿Quién no ha tenido ese miedo alguna vez de caer, de fallar, de pifiar?
Se hace difícil, hoy en día, tomar decisiones, sin tener ese miedo latente de equivocarse. Bah, ese miedo siempre estuvo desde el origen de los tiempos, pero me da la sensación que hoy esta mas presente que nunca.
Ricardo Mollo lo canta: "la nueva droga: el terror". Y es así, lamentablemente, es muy común que nuestros miedos se apoderen de nosotros y no nos dejen avanzar. Estaría bueno que entendamos algún día, el fracaso es parte de los ingredientes de la vida, y sin el fracaso no se podría construir un gran éxito.
Sabemos que el precipicio existe, que la caída es posible. Pero no le prestemos atención a eso, no desviemos nuestros deseos y anhelos por la curiosidad de mirar hacia abajo, de permitirnos fallar, de permitirnos caer. Levantemos la cabeza y dejemos de construir nuestra felicidad como si fuera un castillo de naipes mojados. Simplemente, no tengamos miedo a nada...

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