martes, 23 de julio de 2013

La última flamante incorporación al Club de los 27

Amy Winehouse juntaba, en un solo cuerpo, todos los componentes necesarios para figurar en la historia de la música contemporánea. Una voz rica, potente y extravagante. Una imagen  que resultara llamativa, única e interesante; que marque una tendencia. Y, por sobre todas las cosas, un estilo musical el cual llevar como estandarte. En este caso, el soul y el jazz.
         2 años hace que partió. Su carrera subió demasiado rápido  Distinciones y premios por doquier, y una popularidad que no cesaba. Escenario que pisaba, era respondido con un público colmado por escuchar lo que su alma deseaba expresar.
          Las mujeres habían perdido protagonismo en el circuito blusero . Hasta que en 2006 el mundo descubrió Back to Black, y la popularidad de ella se hizo mundial. Todo el ambiente artístico y los críticos hablaban maravillas sobre la británica de peinado extravagante que desconcertaba con su maravilloso timbre de voz, ideal para el género.
Pero, en muchos casos, existe una piedra angular que suele destruir las cosas más rápido de lo que se crean. Los excesos fueron un habitué en la vida de Amy, que no supo como manejarlo.
Y para complementarlo, un circulo social que no percibía la gravedad del asunto, solo acaloraban y festejaban el éxito que venía en grandes caudales. Se hizo moneda corriente que los medios hablaran de sus internaciones y de sus problemas interminables con las drogas. Una a una, perdía las batallas, mientras ella se refugiaba en la música, para esperar la estocada final.
Hay una extraña ambigüedad. Quizás, si ella no hubiera pasado por todo eso, no hubiera compuesto nada de la música que la llevó al lugar donde hoy está. Existe la probabilidad que sin esos tormentos, su carrera musical habría tomado otros caminos, menos vertiginosos y más llevaderos, pero eso quedará en teorías sin sustento de peso.
Ella es una integrante más del Club de los 27. Hendrix, Janis Joplin y Kurt Cobain, entre otros, la recibieron seguramente con los brazos abiertos. Quedará por siempre su voz y su legado músical, por sobre todas las cosas.

“Sólo escribo sobre cosas que me han pasado, cosas que personalmente no puedo superar. Por suerte, soy bastante autodestructiva”. Las tristezas y los excesos, a un margén. La música ante todo, siempre...

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