Amy
Winehouse juntaba, en un solo cuerpo, todos los componentes
necesarios para figurar en la historia de la música contemporánea.
Una voz rica, potente y extravagante. Una imagen que resultara
llamativa, única e interesante; que marque una tendencia. Y, por
sobre todas las cosas, un estilo musical el cual llevar como
estandarte. En este caso, el soul y el jazz.
2
años hace que partió. Su carrera subió demasiado rápido
Distinciones y premios por doquier, y una popularidad que no cesaba.
Escenario que pisaba, era respondido con un público colmado por
escuchar lo que su alma deseaba expresar.
Las
mujeres habían perdido protagonismo en el circuito blusero .
Hasta que en 2006 el mundo descubrió Back to Black, y la
popularidad de ella se hizo mundial. Todo el ambiente artístico y los
críticos hablaban maravillas sobre la británica de peinado
extravagante que desconcertaba con su maravilloso timbre de voz,
ideal para el género.
Pero,
en muchos casos, existe una piedra angular que suele destruir las
cosas más rápido de lo que se crean. Los excesos fueron un habitué
en la vida de Amy, que no supo como manejarlo.
Y
para complementarlo, un circulo social que no percibía la gravedad
del asunto, solo acaloraban y festejaban el éxito que venía en
grandes caudales. Se hizo moneda corriente que los medios hablaran de
sus internaciones y de sus problemas interminables con las drogas.
Una a una, perdía las batallas, mientras ella se refugiaba en la
música, para esperar la estocada final.
Hay
una extraña ambigüedad. Quizás, si ella no hubiera pasado por todo
eso, no hubiera compuesto nada de la música que la llevó al lugar
donde hoy está. Existe la probabilidad que sin esos tormentos, su
carrera musical habría tomado otros caminos, menos vertiginosos y
más llevaderos, pero eso quedará en teorías sin sustento de peso.
Ella
es una integrante más del Club de los 27. Hendrix, Janis
Joplin y Kurt Cobain, entre otros, la recibieron seguramente con los
brazos abiertos. Quedará por siempre su voz y su legado músical,
por sobre todas las cosas.
“Sólo
escribo sobre cosas que me han pasado, cosas que personalmente no
puedo superar. Por suerte, soy bastante autodestructiva”. Las
tristezas y los excesos, a un margén. La música ante todo,
siempre...


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