lunes, 21 de enero de 2013

Lejos de mi hogar

"Las últimas noches un sueño recurrente se hizo presente y constante. En él me encontraba admirando un bello paisaje; vegetación hasta donde la vista te permitía observar, silencio y paz, únicamente interrumpida por animales que realizaban un eco sollozante. Pero me sentía feliz, lleno, pero desorientado; no sabía en que lugar me encontraba.
   Con esto no quiero decir que en mi casa este triste, ni mucho menos, solo que ese misterio me produce una sensación de curiosidad inimaginable; la sensación de tanta naturaleza no la creo posible. Volviendo al tema de mi casa, desde luego que es linda. Tiene dos hermosos arbolitos en los que puedo jugar, mucha tierra y en algunos lugarcitos pasto en los que ruedo con algunos juguetes.
  Lo único que no me gusta es un reja que protege mi casa que está un poco fea, pero hace unas semanas vino un señor que la pinto y quedo más bella que nunca.
 Casi todos los días se acerca gente a vernos y se ve que se divierten cuando me ven jugar. Cada tanto me arrojan frutas y aunque trate de abrazarlos para agradecerles no puedo, es imposible, detrás de la reja hay una que me separa aún más de esos amigables extraños.
  ¿Si vivo solo? nono, eso es imposible. Mi madre esta conmigo todo el día dándome todo su amor. Es la única que conozco que es como yo y no se que haría sin ella. Yo nací y he vivido todos mis días en casa y nunca salí de ella. En cambio, mi ma' no era de aquí. Cuando le pregunto sobre el tema, me reta o trata de cambiar el tema.
   Por como podría yo describirla, diría que es muy solitaria y callada, no juega ni se alegra cuando vienen extraños a vernos. En el momento que los hombres que nos cuidan entran a alimentarnos, ella se aleja lo mas posible o les gruñe desde la copa del árbol, aunque siempre termina comiendo lo que ellos traen.
  Pero esto que les estoy contando no resultaría relevante si en el final, contradictoriamente, no me remito al principio de este relato.
  Un día se me ocurrió contarle a mi mamá aquel sueño que reflejaban en mí una curiosidad y un asombro inigualable.
  A los segundos de habérselo contado, ella me miro fijo a los ojos y al instante empezó a llorar. En sus ojos podía percibir cierta tristeza y felicidad ambigua, pero no entendía el por qué de su atónita reacción. Luego, cuando ella me explicó, logré entender lo que pasaba y un vacío comenzó a recorrer mi cuerpo.
 Lo que yo veía en mi sueños era mi verdadero hogar, el hogar de mi madre. Una selva hermosa, que cuando mi madre me empezó a describir como era el lugar de origen, cerré los ojos y sentí que soñaba despierto. Lamentablemente, cuando los abrí y contemplé la realidad que me rodeaba, rompí en llanto también. ¿Por qué no observé en vez de ver? Quizás si hubiera sabido la verdad mucho tiempo antes no me hubiera acostumbrado a este lugar.
  Mi mente piensa tan rápido que no llego a entender todo lo que pasa por mi cabeza. Me intriga saber que es ese mundo pero por otro lado no sabría decir con exactitud que mi placer sea absoluto. Ese sueño se transformó en un placebo, pero al mismo tiempo en un destino quizás inalcanzable. Nunca más podre vivir con la felicidad que era dueña de mi ser, sabiendo que hay un mundo ahí afuera al cual anhelo con todas mis fuerzas pero que no podría sobrevivir, porque nunca me enseñaron a vivir en él.
   Cuando la excitación pasó y mi cabeza empezó a acomodarse, junte fuerzas para hablar, pero solo me salió decirle a mi mama una sola pregunta: ¿Por qué nunca me lo contaste?. A lo que mi madre, luego de un breve sollozo, respondió: No quería que vivas el resto de tu vida con esa tristeza en los ojos, sabiendo que estas lejos de tu verdadero hogar..."
  (El primer zoológico fue abierto al público en 1847, hurtando el derecho de miles de animales a vivir en su habitat; y que corrieron el destino de vivir en cautiverio, despojándolos de su libertad. No existe valor ético o moral, que sea capaz de justificar la privación a un ser vivo que tiene la infinita capacidad de sentir; de vivir en su ambiente y su familia, arriesgándonse a la leyes de la naturaleza y a la del más fuerte, pero siempre siendo libre. Quizás algún día, todo cambie...)




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